Medinilla

МединиллаExperiencia práctica de 5 años

Nací en la familia de un soldado y a menudo me mudaba con mis padres. Esas mudanzas se conservaron en mi memoria como un viaje alrededor del mundo en el que la vida era un prisma coloreado, dentro del cual te percibes a ti misma y a los demás como una especie de volumen luminoso. La percepción del “aroma de la vida” era natural: inhalaste y el aroma se grabó en ti, dándote la posibilidad de viajar en el tiempo. La comunicación con los minerales y las plantas era parte de mi vida.

La juventud estaba marcada por las sombras de la supervivencia y esto por un lado me enseñaba a no quedarme quieta, pero por otro lado no dejaba tiempo para vivir y experimentarme a mí misma. Sin embargo, la necesidad constante de saber o aprender algo nuevo expandió gradualmente mis horizontes. Y la afición a los libros me permitía mudarme desde el mundo material al mundo no manifestado. Gracias a la literatura clásica a la edad de catorce años, me di cuenta que en la vida no hay bagatelas, cada detalle es importante. La vida consiste en éstos.

Con esta conciencia me matriculé en la universidad, recibí una educación financiera y económica, me sumergí en el trabajo y en la realización de mi profesión. Es interesante ser auditor para los demás, pero ¡qué difícil es auditarse a sí misma! Mi vida era una escalera por la cual podía subir, bajar o quedarme quieta. Y yo andaba subiendo por mi escalera.

El crecimiento profesional, la satisfacción laboral, la riqueza material llenaron en parte mi vida. Pero mi espacio, el espacio de la mujer, no era único y brillante, mi estado interno y externo diferían entre sí. El tiempo voló… mi hija creció. ¡Y ahora ella me pide consejo! Pero, ¿cómo puedo aconsejarle algo sin entenderme a mí misma? Y así me di cuenta que en mis esfuerzos en el camino de la cognición de mi propia naturaleza falta un sistema claramente definido por mí misma. Faltaba el método.

Una búsqueda continua me llevó al club de prácticas étnicas INBI World. El primer seminario que hice con el Maestro Oleg Cherne fue “Rejuvenecimiento”. ¡Fue un gran avance en el Camino hacia mí misma!

Así es como puedes “¡Re-vivir!”

La lectura de los libros “Perfumista. Alquimia del aroma”, “La Mujer Perfecta”, “Método”, “Nutrición del futuro”, las clases de Yoga Taoísta y Budista, las prácticas dentro del proyecto “La Mujer Perfecto” y el conocimiento del proyecto “Medicina integral” y la posterior aceptación y aplicación del sistema de nutrición del futuro en mi vida, fortalecieron mi confianza en la corrección del camino que elegí. Y éste es el camino del Método de Oleg Cherne. Y ahora sigo formando y recogiendo los rayos que faltan de mi “sol”.

Otra experiencia en mi vida tiene sus raíces en la infancia cuando conocí el Jade. Este mineral llegó a ser para mí un verdadero amigo, guía y ayudante.

Vivir y experimentar el proceso de recuperación, cambio, perfeccionamiento, es mi vida. Como una respiración íntegra, como una inhalación íntegra, cuando todo lo que haces se hace íntegro para ti, adquiere una forma que queda por conocer y llenar.

Es miembro del club internacional de prácticas étnicas INBI World desde el año 2016.

Maestra del nivel Rosa Roja.

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Учи се на търпение, тя е безценно умение. ЧОМ, The Perfect One, программа The Perfect One